Cuando el patriotismo es el centro de gravedad en la existencia de las grandes personalidades, las diferencias que pueden haber tenido en alguna coyuntura histórica pasan a un segundo plano. Tal fue la amistosa relación de tres grandes patriotas, que lo dieron todo para que tengamos una nación independiente.
Las relaciones entre José de San Martín, Estanislao López y Juan Bautista Bustos, no han merecido la atención que amerita la importancia que tuvieron para nuestra historia. El reciente reconocimiento a Estanislao López como héroe nacional lo ha puesto en el lugar que merecía, pero la figura del gran cordobés sigue siendo desconocida para la mayoría de nuestros compatriotas.
San Martín, recordemos una vez más, lideró la emancipación continental, en Chile y el Perú guiado por una estricta identidad americanista sin someterse a disputas intestinas. Su decisión de desobedecer las órdenes del Directorio de intervenir en la cruenta guerra civil, preservó a sus fuerzas para la causa libertadora.
Estanislao López fue el principal sostén del Federalismo en el Litoral, defendiendo la necesidad de una federación equitativa como condición para la independencia nacional. Brindó ayuda militar activa al esfuerzo patriota, otorgó la ciudadanía santafesina a todo habitante de América en el Estatuto de 1819, y ofreció una resistencia firme frente al centralismo de Buenos Aires.
Juan Bautista Bustos tuvo un papel destacado en las invasiones inglesas, en la Revolución de Mayo y en el Ejército del Norte. En 1820 fue la figura clave del Pronunciamiento emancipador de Arequito, deteniendo la contienda interna para enfocar los recursos contra las fuerzas Realistas y la búsqueda de la Independencia del Continente. Durante su larga gobernación en Córdoba (1820-1829), sancionó el Reglamento Provisorio de 1821, promovió la gratuidad de la educación primaria, impulsó la enseñanza universitaria con una imprenta propia y buscó, con denuedo, la organización del país mediante la convocatoria a Congresos Constituyentes.
Para justipreciar su compromiso con el Federalismo, recordemos sus palabras sobre los asesinos del Gobernador Manuel Dorrego:”… autores de todas las desgracias en América, pues cuando no han podido mandar sobre nosotros, han promovido la guerra civil desde el año 20, los que solo han sostenido a costa de sangre el gobierno que expresamente han rechazado los pueblos”.
En su vínculo particular, San Martín y Estanislao López, mantuvieron una relación de profundo respeto y fluida correspondencia epistolar unidos por el ideal de la Patria Grande, logrando superar sus discrepancias sobre las formas de gobierno. En 1819, San Martín le escribió pidiéndole la unión para vencer a los Realistas, y evitar el derramamiento de sangre americana. Por su parte, el gran santafesino facilitó las operaciones del Ejército de los Andes firmando el Armisticio de San Lorenzo, ofreció un contingente de 300 hombres de caballería en 1822, y previno a San Martín en 1823 sobre los planes del gobierno porteño de juzgarlo en un Consejo de Guerra, ofreciéndose a protegerlo con su provincia, esperándolo en el Desmochado, si San Martín aceptaba la propuesta, para llevarlo al Poder.
En cuanto a la relación entre San Martín y Juan Bautista Bustos, el Libertador de América confió plenamente en el caudillo cordobés, y lo motivó a ponerse al mando como General en Jefe del Ejército Auxiliar del Perú, para apoyar la gesta emancipadora. Aunque la renuncia de San Martín en 1822 frustró el proyecto, fue junto con López, el gobernante provincial que mantuvo un respaldo constante a su ideario libertador ante el rechazo porteño.
La historiadora Zulma E. Pagliari de Moreno, en su trabajo El General Juan Bautista Bustos y su colaboración con la Campaña Sanmartiniana, afirma sobre el ocultamiento histórico de su figura: “En general se ha escrito y hecho conocer más la historia de Buenos Aires, quedando oculta e ignorada la que se tejió en el interior del país y con ella quedan también olvidadas las figuras y personalidades que contribuyeron a hacer, tanto como las porteñas, la historia de la patria. Una de esas figuras ha sido, a no dudarlo, la del Gral. Juan Bautista Bustos, General en Jefe del Ejercito Auxiliar del Perú, honrado con la confianza y estima del Gran Libertador de América”.
Aunque el Gobernador Cordobés se enfrentó militarmente en 1818 bajo las órdenes del Directorio, con nuestro Brigadier General, la coyuntura de 1820 los convirtió en estrechos aliados del Federalismo. Bustos actuó como mediador diplomático en la firma del Tratado de Benegas entre Santa Fe y Buenos Aires, y articuló las relaciones del Litoral con el interior. En 1829, tras la derrota y graves heridas del Gobernador de Córdoba en la batalla de La Tablada, López lo acogió en su casa de Santa Fe hasta su muerte en 1830.
El historiador mediterráneo Efraín Bischoff en su notable conferencia: Córdoba y el Federalismo en Tiempos de Estanislao López, plantea con justeza sobre Bustos y nuestro prócer: “Está concordante con López en la búsqueda de la felicidad general mediante aquella organización política, participa de los temores que inspiran la invasión portuguesa sobre la Banda Oriental y está de acuerdo con el caudillo santafesino haciendo suyas sus palabras de la necesidad de ´contener a los perturbadores, despreciar a los egoístas, corregir a los delincuentes y exterminar a los invasores de nuestro suelo: así recuperamos nuestro honor, tendremos patria y habremos llenado nuestros más sagrados deberes´ ”.
Los tres líderes coincidieron en su visión americanista y en su oposición a la política centralista porteña encabezada por figuras como Bernardino Rivadavia. Antepusieron la independencia continental y la concordia de las provincias al conflicto fratricida fomentado desde Buenos Aires. Su perenne legado nos sigue iluminando.

Por Gustavo Battistoni
(Politólogo y escritor firmatense)







