Nuestra raíz geopolítica como santafesinos es la litoraleña. No hubo momento más pertinente a ese respecto que nuestra adscripción a la Liga de los Pueblos Libres, liderado por José Gervasio Artigas. La derrota del Protector de los Pueblos Libres, nos sumió en un Federalismo sustantivo pero de perspectiva más acotada, con Estanislao López a la cabeza.
Alejandro Damianovich describe ese contexto histórico, de esta manera: “Mientras crecía en Santa Fe el disgusto frente al centralismo de Buenos Aires, tomaba en la Banda Oriental un nuevo proyecto revolucionario que se presentaba como alternativa para Santa Fe y que en muchos aspecto era superador con respecto al de Mayo de 1810. Este proyecto es el que puso en marcha José Gervasio Artigas y sus líneas fundamentales quedaron fijadas en las Instrucciones dirigidas a los diputados que representarían a la Banda Oriental en 1813”.
Esa alternativa, tuvo como momento particular fundante, nuestra autonomía provincial, en 1815. Mucho tuvieron que ver con esto, dos personajes eminentes, uno que suele tener un permanente e inobjetable recuerdo, y otro, lamentablemente, muy preterido: Francisco Antonio Candioti, nuestro primer gobernador.
Nacido el 23 de agosto de 1743 y santafesino de pura cepa, este notable comprovinciano, fue el primer gobernador elegido por la voluntad popular en el que es hoy el territorio argentino. El desconocimiento u ocultamiento de su figura, nos debe interpelar como sociedad.
Los hermanos Juan y Guillermo Parish Robertson, comerciantes ingleses y viajeros por estas deshabitadas Pampas por aquella época, quedaron prendados por su imponente estampa: “Era el verdadero príncipe de los Gauchos, señor de trescientas leguas cuadradas de tierra, propietario de doscientas cincuenta mil cabezas de ganado, dueño de trescientos mil caballos y mulas y de más de quinientos mil pesos atesorados en sus cofres en onzas de oro, importadas del Perú”.
Y continuaban:”El príncipe de los gauchos, era príncipe en nada más que en aquella sencillez que caracterizaba todo su porte. Estaba muy alto en su esfera de acción para temer la competencia, demasiado independiente para someter su cortesía por el solo beneficio personal; y era demasiado ingenuo para abrigar en su pecho el pensamiento de ser hipócrita”.
Afirmaba, además, uno de los hermanos, absorto: “Cuando lo contemplé no pude menos que admirar su singularmente hermoso rostro y digno semblante”. Extraemos estas citas de La Argentina en la época de la revolución (Letters on Paraguay), de los viajeros ingleses antes mencionados.
La historiadora rosarina Adriana Milano publicó un erudito texto, Francisco Antonio Candioti- Un liderazgo entre el virreinato y la revolución, donde señala: “Si bien la vida política de Candioti se inició tardíamente en comparación con otros vecinos, el prestigio cosechado en el campo privado como vecino comerciante-hacendado lo convocó en distintos momentos para cargos claves como la alcaidía, diputación ante el Real Tribunal del Consulado de Comercio y la gobernación. A propósito del Consulado de Comercio de Buenos Aires hemos visto que a diferencia de lo planteado para las élites bonaerenses y de otros espacios americanos, su participación como diputado no le reportó ninguna significación a nivel personal en relación con sus negocios”.
Y sigue planteando: “Su biografía nos permitió acercarnos a la construcción de su figura pública: miembro de la dirigencia concejil, sargento mayor de milicias durante la revolución, asesor del Cabildo en temas cruciales como la defensa de las fronteras frente a la amenaza indígena, instancias y momentos en los que era elegido sin discusión por sus pares y le permitieron capitalizar distintos estadios en la construcción de su liderazgo. Tal construcción muestra una profunda imbricación entre poder político y económico al igual que ha demostrado la historiografía argentina reciente para otros espacios”.
La relación con Artigas
En 1814, ante la ruptura de Artigas con el Directorio de Buenos Aires, el director Gervasio Antonio de Posadas comisionó a Francisco Antonio Candioti junto a Fray Mariano Amaro para conferenciar con el caudillo oriental. Si bien las tratativas no acercaron a Buenos Aires con Artigas, permitieron establecer un vínculo directo y personal entre ambos líderes.
Crecido el descontento en Santa Fe por los abusos y exigencias del gobierno central designado desde Buenos Aires, a finales de marzo de 1815 avanzaron sobre la ciudad fuerzas artiguistas al mando del entrerriano José Eusebio Hereñú. Ante esta presión y la falta de fuerzas suficientes, el teniente de gobernador porteño Eustoquio Díaz Vélez, se retiró sin combatir.
El 24 de marzo de 1815, Santa Fe proclamó su autonomía, rompiendo con la tutela porteña e izando el pabellón tricolor artiguista. El 31 de marzo de 1815, el Cabildo nombró interinamente a Francisco Antonio Candioti como gobernador político y militar, e intendente de Hacienda. Pocas semanas después, el 13 de abril, el propio José Gervasio Artigas ingresó a la plaza de Santa Fe.
El 26 de abril de 1815, reunido el Congreso del Pueblo en el edificio de la Aduana, se ratificó formalmente a Candioti como el primer gobernador autónomo e independiente de Santa Fe, y se constituyó la primera Junta de Representantes. Bajo su gestión y la protección de Artigas, Santa Fe se integró plenamente a la Liga de los Pueblos Libres. En junio de 1815, la provincia envió a Pascual Diez de Andino como diputado al Congreso de Oriente (realizado en Arroyo de la China, actual Concepción del Uruguay), donde se defendió el sistema confederal, la soberanía particular de los pueblos y la libre navegación de los ríos.
El gobierno de Candioti fue muy breve y aquejado por una grave enfermedad, renunció el 25 de junio de 1815. Falleció el 27 de agosto de 1815, siendo sepultado en la iglesia de Santo Domingo en medio del dolor popular. Como bien señala Adriana Milano, jamás utilizó los espacios de poder público que ocupó, para su interés privado.
La hermosa novela, El Fin de un Príncipe, de Luis Candioti, chozno de Francisco Antonio, es una excelente puerta de entrada para conocer esta extraordinaria figura santafesina.

Por Gustavo Battistoni
(Politólogo y escritor firmatense)







