Ayrton Benseny tiene 31 años, nació en Villada, creció en Firmat y hoy vive en Japón, donde trabaja como guía turístico en Tokio. En diálogo exclusivo con El Correo, relató cómo es su vida en el continente asiático y cómo produce sus videos de exploración urbana, folclore paranormal e historia antigua, un proyecto donde la investigación previa, la honestidad y el respeto por las creencias locales son las reglas de oro.
A través de sus plataformas digitales, Ayrton comparte con sus seguidores el Japón que no sale en los folletos turísticos tradicionales. Sus videos registran visitas solitarias y nocturnas a templos ocultos, túneles bloqueados y bosques cargados de leyendas. Sin embargo, su propuesta va mucho más allá del fenómeno paranormal: es un puente hacia la historia de una sociedad milenaria.

“A mí, como lugar exótico, me gusta mucho Japón; yo no sé si esto lo haría en otros lados”, adelanta el realizador, dejando en claro que su contenido se basa en una experiencia de supervivencia real: “Paso la noche ahí y soy muy sincero con lo que veo y hago”.

El sintoísmo, el respeto y las raíces de una pasión
La conexión de Ayrton con Japón comenzó en su infancia en el sur de Santa Fe a través de las artes marciales, el anime, la arquitectura y los videojuegos. Con los años, ese interés temprano se transformó en su profesión actual, motivado por la seriedad con la que la sociedad nipona aborda su propio folclore, ligado estrechamente a las bases espirituales del sintoísmo y el budismo.
“Siempre me gustó el tema paranormal, los espíritus, pero también el folclore japonés desde muy chico, rodeado de la temática de entidades, espíritus, oni, yurei y yokais“, explica Benseny. “En Argentina esto no sale de ser un cuento para chicos, pero acá gente seria y muy inteligente te cuenta historias familiares de encuentros con estas entidades; por eso, más allá de que yo realmente creo en estas cosas, le doy una cierta veracidad a través de sus testimonios”.

La comunidad de los “Hafus”: un impulso clave en español
Al comenzar a subir sus videos de exploración de noche en templos y montañas, Ayrton encontró un respaldo fundamental en la comunidad de los hafus, término que refiere localmente a las personas nacidas en Japón con ascendencia de países latinoamericanos como Brasil, Perú, Bolivia o Argentina.
“Ese tipo de público me ayudó mucho a impulsarlo, porque de golpe me encontré con japoneses que hablan español, consumen mi contenido y me comentaban los videos para transmitirme su propio folclore”, destaca. Esta audiencia actúa como una red de informantes clave que le proporciona datos precisos sobre cómo encontrar accesos antiguos, la historia fija de cada lugar y recomendaciones de seguridad o amuletos para ingresar a los predios con respeto.
La investigación de Inunaki: mapas de 1940 y supervivencia
Uno de sus trabajos audiovisuales con mayor repercusión reciente documenta la búsqueda de la aldea feudal de Inunaki y su enigmático túnel bloqueado. El trasfondo histórico de este sitio es complejo, ya que la población original se regía bajo sus propias reglas al margen del Japón feudal y terminó dispersa en las montañas luego de que el gobierno inundara el territorio para construir una represa.

“Para realizar este video tuve que hacer un escaneo, ver mapas viejos de los años 40, ponerlos con los nuevos y armar una ruta de acceso”, detalla el realizador sobre su método de trabajo. “Esa es la parte que más me gusta: investigar, buscar los lugares, agarrar la bici, el tren y partir solo de noche porque visualmente es más estético”.

El bosque de Aokigahara: desmontando mitos desde el respeto
Otro de los puntos emblemáticos que exploró en primera persona es Aokigahara, el espacio natural a los pies del Monte Fuji conocido en Occidente como “el bosque de los suicidios”. Lejos del morbo, el joven santafesino busca poner en valor el origen histórico y social de este área protegida, vinculado a épocas antiguas de hambruna donde se abandonaba allí a niños y ancianos.

“Eso alimentó la idea de que había espíritus de tristeza, y después surgió la idea a través del manga y de escritores de que el bosque era un punto excelente para quitarse la vida”, aclara Ayrton. “La gente dice que filmo ahí porque no tengo miedo, pero yo realmente creo y disfruto de ir porque me gusta mucho acampar, investigar el lugar antes de ir, equiparme y vivir este tipo de aventuras”.
La honestidad como marca registrada
En un ecosistema digital saturado de montajes, Benseny defiende la autenticidad de sus crónicas como su mayor diferencial, comprometiéndose a no simular fenómenos paranormales para ganar visitas y teniendo siempre en cuenta que cualquier sonido extraño en la profundidad de la montaña suele pertenecer a osos, lobos o ciervos.

“Yo por ahí tengo la particularidad de que nunca digo ‘ay, escuché un ruido’ si es mentira; si no escucho nada, lo digo”, remarca firmemente. “Me diferencio de otros creadores en que voy a los lugares, paso el tiempo ahí y soy muy sincero, lo que me permitió armar un público muy bueno de Argentina, México, España y Japón que me comparte información y se preocupa por que me cuide”.
Aunque mantiene una estructura de seguidores moderada y no se define como un influenciador masivo, su labor como guía turístico en la capital japonesa le demuestra cotidianamente el alcance de sus producciones. “Me he encontrado con turistas de España que me reconocen en las calles de Tokio y es muy loco, pero demuestra que este nicho funciona”, concluye Ayrton con la sencillez de quien le relata su jornada a un amigo de toda la vida.

Por Manuel Carreras






