Especialistas advierten que las altas temperaturas invernales y el retraso en la cosecha favorecen la supervivencia de Dalbulus maidis. El control de maíces voluntarios y el vacío sanitario serán cruciales para mitigar el riesgo de achaparramiento.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) remarcó la necesidad de fortalecer el monitoreo de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) de cara a la campaña 2026/27. Las condiciones climáticas del último invierno, caracterizadas por una menor cantidad de heladas agrometeorológicas en regiones clave como el NEA y el centro del país, favorecieron la supervivencia de los adultos del insecto vector del complejo del achaparramiento.


A este escenario se suma la perspectiva de un evento “El Niño”, que traerá temperaturas y precipitaciones superiores a lo normal. Aunque una mayor humedad no implica automáticamente una explosión poblacional de la plaga, sí genera un ambiente propicio para su reproducción y actividad temprana. Por ello, desde el organismo insisten en que el seguimiento territorial mediante trampas cromáticas, redes de arrastre y análisis de la proporción de individuos infectados será la única herramienta para determinar el riesgo real en cada zona.
Otro factor crítico identificado por los técnicos es el “puente verde” generado por el retraso en la cosecha de la campaña 2025/26 -que en el NEA alcanza un avance del 73,7 % frente al 90 % del año pasado- y la proliferación de maíces guachos o voluntarios. Estas plantas actúan como refugio y alimento para el insecto, por lo que el INTA enfatiza la importancia de eliminarlas tempranamente y buscar un vacío sanitario de al menos 90 días previa a las nuevas siembras.

Para minimizar los daños en la ventana más susceptible del cultivo (desde la emergencia hasta V8-V10), los especialistas recomiendan articular un manejo integrado:
- Elección de materiales: Uso de híbridos tolerantes y tratamiento de semillas con insecticidas registrados por SENASA.
- Manejo agronómico: Concentración de fechas de siembra, eliminación de maíces voluntarios y seguimiento de mapas de abundancia.
- Control químico: Aplicaciones oportunas del vector según los niveles de población registrados en los monitoreos de lote.






