Con perfiles de suelo cargados de humedad en el sur santafesino, la siembra del cereal de verano genera buenas expectativas a un mes de iniciar las labores. En tanto, los cuadros trigueros culminaron su implantación con desarrollo adelantado por el invierno templado.
A pocas semanas del inicio formal de la siembra de maíz de primera, el panorama agrícola en el sur de Santa Fe muestra un marcado optimismo entre los productores. Respaldados por excelentes reservas hídricas en el perfil del suelo y un dinámico nivel de compra de semillas, las proyecciones de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario señalan que la intención de siembra busca sostener los elevados techos de superficie de la campaña previa en el corazón de la región núcleo.


En la zona de Firmat y localidades vecinas, la comercialización de híbridos de maíz para los planteos tempranos alcanza niveles de reserva de entre el 65 y 70 %. La disponibilidad de agua útil en el suelo da luz verde para planificar las fechas óptimas de siembra, aunque la compra de fertilizantes nitrogenados como la urea avanza a un ritmo más cauteloso, condicionada por la volatilidad de los costos internacionales y el análisis fino de los márgenes económicos en campos arrendados.
Por otro lado, el cultivo de trigo dio por finalizada su etapa de implantación en el Departamento Gral. López con un balance muy positivo en cobertura. Sin embargo, el informe técnico de la BCR advierte sobre una situación particular en los lotes trigueros del sur provincial: un inusual adelantamiento fenológico. Las semanas de humedad persistente y temperaturas por encima de la media registradas durante julio aceleraron el desarrollo vegetal, llevando a que los lotes más tempranos comenzaran a encañar antes de tiempo.


Ante este escenario, los agrónomos locales destacan que la irrupción de las heladas continentales y el clima seco de las últimas jornadas resultaron un alivio clave para la zona. El descenso térmico frena la elongación de los tallos y contiene la presión de enfermedades fúngicas foliares (como roya y mancha amarilla), reduciendo por el momento la necesidad de aplicaciones tempranas de fungicidas.
Fuente: informes técnicos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA – Bolsa de Comercio de Rosario) y relevamientos de la zona núcleo sur.






