Durante años, Omar Bonino trabajó en el área de mantenimiento del Hospital “Gral. San Martín”. Esta historia nació allí. Durante una charla casual con uno de los ambulancieros del nosocomio (José Ettore), el chofer le contó que estaba afligido porque un paciente lo insultó durante todo un viaje porque la camilla se movía bruscamente.

Este relato hizo que Omar se quedará pensando en lo sucedido y empezará a indagar el modo de evitar que la camilla viaje de forma inestable y sin amortiguación. El proceso creativo, donde todo se hizo mediante el sistema prueba y error, se extendió por más de una década.

Visita al taller: Harry Otero, Alejandro Barrientos y Omar Bonino dialogaron con El Correo.

“La ambulancia es muy dura de amortiguación y el paciente va sufriendo todos los golpes del camino”, relató Bonino, cuya mayor ambición en todos estos años fue darle forma a un aparato que mejore la calidad del traslado de pacientes, que en ocasiones pasan largas horas sobre este tipo de vehículo.

Finalmente, en agosto de este año corroboró que la creación estaba lista y decidió que su invención es una “base flotante para camilla de ambulancia” a la cual le puso JELKA, que era nombre de su mamá, quien llegó a Argentina proveniente de Croacia.

Por un familiar, en el proceso creativo de la base, Omar conoció a Alejandro y Sebastián Barrientos, dos hermanos abogados oriundos de Firmat que están radicados en Capital Federal y se ocupan de tramitar el patentamiento de invenciones a nivel nacional e internacional.

El paso del tiempo forjó un vínculo de amistad entre los profesionales y el inventor. Fue así que Alejandro y Sebastián decidieron sumarse como emprendedores en el objetivo de lograr la finalización del aparato. Tras varios intentos fallidos, arribaron a la primera meta: terminar el invento.

Actualmente, la “base flotante para camilla de ambulancia” creada en Firmat está en proceso de patentamiento tanto en Argentina y a nivel internacional. A diferencia de otras plataformas existentes en el mercado, el invento de Omar cuenta con una tecnología más económica y sumamente adaptable a las realidades y vehículos de Latinoamérica. Esto ilusiona a los emprendedores que el invento pueda ser escalable en el mercado nacional y latinoamericano.

En nuestra ciudad, Omar tuvo la colaboración de dos sobrinos (Lucas Medina y Jose María Bonino) y de un amigo (Harry Otero). Ellos lo ayudaron a poder avanzar en algunas partes del artefacto que él podía imaginar pero no sabía cómo materializar.

“Las características de los buenos inventores es que son personas que no se desilusionan ante las adversidades y son tenaces”, planteó Alejandro Barrientos y aseguró que ese “es el caso de Omar”.

En diálogo con El Correo, Barrientos aseguró que lo moviliza fuertemente la posibilidad de “que un invento nacido en Firmat pueda tener vuelo internacional” para lo cual están buscando socios estratégicos.

Por Mariano Carreras

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