Los obreros de Vassalli volvieron a la Ruta 33. El silencio de la familia Marsó y la incertidumbre en relación al futuro de la empresa, llevó a que los trabajadores manifiesten una vez más su disconformidad y malestar ante la falta de respuestas.

“Con mi marido estamos los dos trabajando acá, se nos hace insostenible el día a día”, declaró Nora, quien al igual que otras compañeras, se la rebuscan con la venta de empanadas, canelones o panificados para paliar la compleja situación que transitan.

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