En una entrevista mano a mano con Franco Camiscia, en la redacción de El Correo, el exfutbolista y miembro del cuerpo técnico de la Selección Argentina, Walter Samuel, brindó un detallado balance sobre el rendimiento del equipo en el último Mundial, las decisiones en la previa de la competencia y el trabajo colectivo realizado.

Samuel aseguró estar orgulloso de lo que hizo el grupo, el cuerpo técnico y toda la delegación. Si bien reconoció que queda un pequeño sabor amargo por no haber alcanzado el máximo objetivo que retener el título ganado en Qatar, valoró el hecho de haber jugado todos los partidos, haber llegado a otra final y haber mantenido el nivel competitivo.

Walter destacó que la competencia interna se mantuvo en los niveles más altos gracias a la sana ambición de los futbolistas. Explicó que el balance es sumamente positivo porque el grupo siguió compitiendo fuerte tras haber ganado cosas muy importantes.

Al repasar las emociones del certamen, Samuel identificó al cruce frente a Inglaterra como el encuentro más emotivo. Por otra parte, en el plano estrictamente deportivo y personal, reveló que el partido contra Egipto representó el punto de quiebre del torneo, señalando que fue el momento donde sintieron el impacto de verse casi afuera antes de que los futbolistas realizaran un esfuerzo extra para sacar adelante el partido.

Messi y Maradona

Walter Samuel es parte de la historia grande del fútbol y tuvo el privilegio de compartir vestuario y campo de juego con las dos máximas figuras del deporte moderno: Diego Armando Maradona y Lionel Messi.

Sobre esta experiencia, aseguró ser “un auténtico privilegiado” al haber compartido plantel y haber sido dirigido por Maradona en el Mundial de Sudáfrica 2010, definiéndolos a él y a Messi como los dos futbolistas más grandes de la historia. Ambos poseen “un aura” especial que genera la admiración de todo el mundo del fútbol, destacando el valor de haber competido al lado de Messi como compañero y ahora acompañarlo desde la función técnica como capitán del equipo.

A su vez, consultado sobre la actualidad del fútbol argentino y el retorno de figuras consagradas desde Europa —como los casos de Leandro Paredes y Ángel Di María—, Samuel celebró que se produzca este fenómeno en la liga local. Destacó que el regreso de estos jugadores jerarquiza el torneo, aportando una tranquilidad y una calidad distintiva con la pelota que beneficia al crecimiento general del fútbol del país.

Del mismo modo, confirmó que sigue de cerca el campeonato local mediante herramientas de análisis cuando los horarios europeos se lo permiten, destacando el presente de Newell’s Old Boys —club en el que surgió y sobre el cual dialogó recientemente con Lucas Bernardi— y la solidez que viene mostrando Boca Juniors bajo la conducción técnica de Rodolfo Arruabarrena.

También narró que charla con Martín Villalba -actual de DT de Primera División de Argentino de Firmat- para estar informado sobre el presente del club donde se formó y del que conserva los mejores recuerdos.

El camino

El repaso de la trayectoria deportiva de Samuel dejó al descubierto tanto las grandes conquistas continentales como los tragos amargos que moldearon su temple dentro de la cancha. Recordó la obtención de la Copa Libertadores 2000 con Boca Juniors como la concreción de un sueño personal por su condición de hincha, así como la coronación en la Champions League con el Inter de Milán.

En contraposición, repasó las frustraciones sufridas con la camiseta de la Selección Argentina en sus etapas como defensor central. Sobre la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002, recordó la gran expectativa generada tras una eliminatoria impecable e invicta, y definió la eliminación en fase de grupos por un penal y un tiro libre como el golpe más duro de su carrera deportiva.

Respecto a Sudáfrica 2010, lamentó la lesión sufrida durante el torneo en lo que consideraba uno de sus mejores momentos futbolísticos tras ganar la Champions, reconociendo que le quedó un sabor amargo a pesar del orgullo de haber competido en los torneos más importantes.

En la etapa final de la entrevista, Samuel evocó la transición del retiro a los 38 años y la dificultad emocional que representa colgar los botines. Confesó que lo que más se extraña es el día a día con el grupo de compañeros y el ambiente del vestuario.

Walter reafirmó su sentido de pertenencia con su ciudad natal y el impacto que genera el aliento de los vecinos a la distancia. Agradeció profundamente las muestras de afecto que le hacen llegar su familia, sus hermanas y mediante El Correo, confesando que la emoción lo invade al ver los videos de los festejos populares en la ciudad cada vez que la Selección obtiene un logro significativo.

Por Franco Camiscia

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