En las últimas semanas las redes sociales se poblaron de noticias -verdaderas y falsas- acerca de los therian. Según información que circula en internet, los therian son personas que sienten una identificación con animales y lo expresan a través de conductas, movimientos o caracterizaciones.
Repentinamente, este tema es central en Argentina. En simultáneo a la centralidad de los therian, la policía de Santa Fe -que por ley no puede tener un gremio que los represente- se reveló y pidió mejores condiciones de trabajo, algo que ya vienen haciendo desde hace tiempo -sin éxito – otros trabajadores del Estado que si están agremiados pero no portan armas.

Mientras la imagen de personas vestidas de animal se acrecienta en las pantallas, el Congreso de la Nación aborda temas muy importantes para la ciudadanía. Con mayoría legislativa, la pérdida de derechos laborales avanza sobre muchos hombres y mujeres que gozan de un empleo formal. La política no suma beneficios para los muchos otros que están afuera del sistema, les quita a los que lograron ingresar a la formalidad. Nivela para abajo.

Este exótico escenario de inicio de 2026 solo se explica gracias al avance del individualismo. Lejos estamos de las frases que quedaron resonando en el aire meses atrás cuando la serie argentina “El Eternauta” (Netflix) fue un éxito y por todos lados empezamos a escuchar dos máximas del film basado en la historieta de Héctor G. Oesterheld: “lo viejo funciona” y “nadie se salva solo”.

El individualismo se nos está colando por todos lados y nos está erosionado como sociedad. Nos está haciendo pelota. Y hablo de individualismo, no de un gobierno. Porque ningún gobierno puede avanzar si no hay suelo fértil para tomar medidas crueles.
Habitamos una sociedad atrapada en la polarización, estamos presos en un escenario donde todo parece reducirse a un River – Boca. El razonamiento está casi vedado y las autocríticas parecen inviables.

Somos protagonistas de una película donde parece no haber lugar para la ternura, ni para el abrazo. De otro modo no se entiende que estemos paralizados mientras avanzan contra los derechos que hasta ayer eran intocables.
Sin sonrojarse anuncian recortes en discapacidad, educación, salud y el mundo sigue andando como si esto no fuera central. Preferimos hablar de los therian. ¿Es en serio? ¿Tan fácil es distraernos con sonseras mientras la derrota colectiva crece y los beneficiados cada vez son menos?


Por Mariano Carreras




