Mantenerse en el universo de las infancias durante una década no es tarea sencilla. Los chicos crecen, las formas de jugar cambian y las emociones se transforman. Sin embargo, hay algo que no pasa de moda: la risa genuina, la mirada atenta y el afecto. Eso es lo que han construido Calabaza, Zapallita y la prima Batata a lo largo de estos diez años de trayectoria, un camino que empezó casi por casualidad y que hoy las consolida como un referente del entretenimiento infantil en Firmat y toda la región.
Todo comenzó en 2016. Clarisa Bisogno, motivada por su vocación en la docencia de nivel inicial y su pasión por el teatro, fue convocada para un evento del Día de los Jardines en Melincué. Iba con una valija llena de títeres, un show preparado y muchos sueños, pero sin un nombre artístico. Al momento de presentarse ante un público masivo, surgió de forma espontánea: Calabaza. Aunque en ese entonces no llevaba la icónica peluca naranja de hoy, sí estaba presente la semilla de un proyecto impulsado por el amor a los más chicos.


Ante la necesidad de sumar una compañera para enriquecer las dinámicas, Clarisa convocó a Yanina De Vincentis (Zapallita) para un evento de dos días en Los Quirquinchos. Lo que parecía una colaboración puntual de un fin de semana se convirtió en el inicio de una dupla inseparable.
El impulso local llegó gracias al acompañamiento de la Municipalidad de Firmat, recorriendo los barrios con funciones previas al cine comunitario, lo que les permitió conectar de cerca con las familias e instalarse en el corazón de cada barrio.

Entre anécdotas memorables —como aquella rutina de magia donde, al abrir los ojos, los chicos asustados se habían ido corriendo con sus padres— el proyecto continuó creciendo. Años más tarde, ante la llegada del embarazo de Clarisa y la necesidad de sostener los compromisos agendados, Zapallita decidió buscar un nuevo integrante que compartiera la misma energía y carisma. Así fue como convocaron a Yanina Luján (la prima Batata) en 2021, quien pasó de ser una ferviente admiradora del show a subirse al escenario como parte fundamental del grupo.


Con la incorporación de Batata, el trío terminó de consolidar su identidad. A la calidez del espectáculo presencial le sumaron presencia en redes sociales, contenidos digitales y dinámicas adaptadas a las nuevas generaciones, demostrando una capacidad para renovarse sin perder la esencia.

A lo largo de esta década, la clave del trío ha sido entender que cada infancia es diferente. Saben que a veces un show requiere una gran carcajada, pero otras veces demanda un abrazo, un gesto de contención o simplemente una mirada complice.
Hoy, mirando hacia atrás, las tres coinciden en que no solo formaron un grupo artístico, sino una verdadera familia. Diez años después, Calabaza, Zapallita y la prima Batata celebran haber transformado la vocación en juego, y el juego en un puente con el corazón de los chicos.

Por Mariano Carreras






