A sus 24 años, Caterina Zazzarini transita la recta final para graduarse de médica. Oriunda de Cañada del Ucle, la joven cursa su Práctica Final Obligatoria (PFO) tras una destacada carrera en el IUNIR, donde fue ayudante de cátedra durante cuatro años y obtuvo becas al mérito por sus altos promedios.

Ese desempeño le abrió la puerta para realizar dos meses de rotaciones en instituciones de máximo nivel en Buenos Aires: un mes en el área de Dermatología del Hospital Italiano y otro en Pediatría del reconocido Hospital Garrahan.

En comunicación con El Correo, Caterina repasó la emoción de llegar al centro pediátrico más importante del país. “Era un sueño personal. Siempre le tuve mucho cariño y respeto a las infancias. No solo aprendí de los mejores médicos, sino que me encontré con un grupo humano increíble que desde el primer día me integró como una más”, destacó.

Durante su estadía en el Garrahan, rotó por el área de internación neurooncológica. Sobre esa experiencia, remarcó: “Si bien es una realidad muy fuerte, el trabajo es multidisciplinario. Es admirable el trabajo de los médicos, que dejan horas ahí adentro por un mismo objetivo. La calidad profesional y humana es única”.

Más allá de lo académico, el paso por el hospital ratificó su vocación. “Pude confirmar la calidad de médica que quiero ser. Todos los días te dejan una enseñanza sobre la importancia de acompañar o dar una sonrisa. Es clave no perder lo humano y entender que hay una persona más allá de la patología”, reflexionó.

Al mirar atrás y reflexionar sobre el esfuerzo de estos años, Caterina sintetizó el camino recorrido con entusiasmo: “Para mí significa crecimiento. Es una carrera que requiere constante movimiento, pero cuando vas logrando los objetivos, la satisfacción es muy grande”.

“Ahora en diciembre me recibo de médica y el año siguiente entraría a la residencia, la cual hoy en día me inclino más hacia la dermatología, realizando la formación en la ciudad de Rosario”, detalló con la vista puesta en el futuro inmediato, trazando los próximos pasos de su carrera profesional.

Sin embargo, el objetivo de fondo conserva el arraigo y la cercanía con su tierra natal. “Como proyecto y sueño quisiera volver a la zona de Cañada y abrir mi propia clínica, le tengo mucho cariño a la vida de pueblo y al trato médico/paciente más cercano. Siempre nivelando para arriba y dando lo mejor”, concluyó con entusiasmo.

Por Manuel Carreras

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