Hace varios años que el sector productivo viene escuchando a las autoridades políticas (de todos los estamentos y colores políticos) hablar del arraigo, la nueva ruralidad, que la gente vuelva al campo. Hablan de defender la producción, al pequeño y mediano productor, pero nada cambia si no hay un plan de infraestructura serio.

Un ejemplo de una producción que genera arraigo y que mueve una gran cadena, es el tambo, pero cada vez quedan menos. “Según un informe elaborado por el Centro de Estudios y Servicios (CES) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (Bcsf), la provincia contabiliza 3.345 establecimientos activos, con una caída del 1,2 % interanual y la pérdida de 125 tambos en comparación con 2023”, publicó el Diario La Capital el domingo 31 de agosto.


En nuestra región, durante ese fin de semana, la tormenta de Santa Rosa dejó acumulados históricos que afectaron de lleno a la producción lechera, caminos intransitables y cortes de luz generan gran preocupación en los productores. “Escuchamos discursos de políticos que dicen que se apoya al campo, que hay que apoyar a las pymes, esto es una pyme, trabajamos 18 personas. Son puros comentarios, realmente no se hace nada”, aseguró Ángel Temporetti.
En diálogo con El Correo, los tamberos Lautaro, Ramón y Marcos, describieron las principales complicaciones que se generan cuando los caminos no están condiciones y la energía eléctrica se corta mientras se están realizando las tareas de ordeñe.

Por otro lado, Ángel Temporetti, quien trabaja en el Establecimiento hace más de 30 años, graficó la situación que vive la producción lechera.
“Acá hay mucha gente laburando, somos 18 personas en 600 hectáreas, que si sembraríamos soja tal vez sean una o dos. Pero llegó un momento en que debo analizar bien lo que quiere la patronal, la patronal quiere que cierre los tambos y creo que le voy a tener que dar la razón”, expresó el productor Ángel Temporetti a El Correo.


Por Elías Ferreyra





