El miércoles 3 de junio, en el marco de una jornada nacional que cumplió 11 años de lucha, el colectivo Ni Una Menos Firmat encabezó una concentración en el Paseo Rodolfo Walsh.
Allí se visibilizó la continuidad de los femicidios en el país, el impacto de la precarización económica en las mujeres y la urgente necesidad de una justicia más rápida.

Durante la actividad, se intervino el Banco Rojo local y se compartieron carteles y fotografías para entrelazar un registro de memoria colectiva, impulsado también por el dolor y el pedido de justicia ante los recientes crímenes de las niñas Agostina y Dulce.

A continuación, compartimos el texto difundido por la organización en redes sociales:
Agostina tenía 14 años. Dulce, 17.
Sus vidas fueron arrebatadas por la violencia machista en un país donde, mientras los femicidios aumentan, el Estado se retira de las políticas de prevención, asistencia y protección.
Sus femicidios no son hechos aislados. Ocurren en un contexto de recrudecimiento de los discursos de odio y de negación de las violencias por motivos de género.

Exigimos justicia por Dulce y por Agostina. Porque cada femicidio es una tragedia que pudo haberse evitado y porque Ni Una Menos sigue siendo una deuda urgente de nuestra democracia.
Y también exigimos una reforma de la justicia.
Tenemos que volver a nombrarla, porque la necesitamos más que nunca. Necesitamos una justicia que cuide, que prevenga las situaciones de violencia antes de que sea tarde, que esté formada en perspectiva de género y diversidad, y que garantice respuestas integrales y oportunas.

Necesitamos paridad en el Poder Judicial, en las fuerzas de seguridad, en los gremios y en los partidos políticos. Necesitamos instituciones que implementen y ejecuten recursos para garantizar un acceso igualitario a derechos para mujeres, niñeces y diversidades, y que asuman la responsabilidad de proteger a quienes hoy siguen estando más expuestas a las violencias.
Y necesitamos el compromiso de los varones. El silencio no es neutral: cuando no hay repudio, cuando no hay cuestionamiento, se fortalece el círculo de protección que ampara a los violentos.
A 11 años del primer Ni Una Menos, seguimos diciendo basta. Nos queremos vivas, vives, libres, desendeudades y sin miedo.

Redacción/Fuente: El Correo
(Cooperativa de Trabajo desde 2017)






