El martes, a las 11, en el Paseo Rodolfo Walsh, se realizará en Firmat el acto en conmemoración al “Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia”. La actividad es promovida por el Gobierno Municipal y el Centro Universitario Firmat. En caso de mal tiempo la actividad se trasladará a la Sala Cultural “Intendente Cardinali”.

Media hora antes, a las 10.30, el Concejo Municipal de Firmat también realizará una sesión especial donde los seis integrantes del Poder Legislativo de la ciudad presentaran conjuntamente un proyecto de declaración en el cual reafirman “su compromiso democrático e institucional permanente con la defensa del orden constitucional, los Derechos Humanos y la plena vigencia del Estado de Derecho y expresa su rechazo a todo tipo de negacionismo, reivindicación o relativización del terrorismo de Estado, así como a cualquier forma de violencia ejercida desde el Estado contra el Pueblo”.

50 años

Cada 24 de marzo, Argentina conmemora el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. La fecha recuerda a las víctimas de la última dictadura cívico militar, autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, que usurpó el gobierno –mediante un golpe de Estado– entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.

El objetivo de la fecha es construir colectivamente una jornada de reflexión y análisis crítico de la historia reciente, para que la ciudadanía comprenda los alcances y las consecuencias económicas, sociales y políticas de la última dictadura militar, la cual ejerció el Terrorismo de Estado.

En este marco, El Correo convocó a María Rosa Díaz, Elena Itatí Risso y Juliana Cagrandi a reflexionar sobre esta fecha que cambió para siempre la historia de Argentina. Tres mujeres de la región con una historia de compromiso y militancia por la memoria y los derechos humanos.

María Rosa Díaz nació en Firmat, fue docente y senadora nacional por Tierra del Fuego.

Elena Itatí Risso también nació en Firmat, fue monja y docente. En 1976 fue detenida y estuvo encerrada por más de un año, sin ningún argumento, en El Pozo (Rosario) y en Villa Devoto (Bs As).

Juliana Cagrandi es de Melincué. Junto a estudiantes de la Escuela Nº 425 Pablo A. Pizzurno logró impulsar una investigación que permitió identificar dos cuerpos que estaban enterrados como NN en su localidad. Eran los restos de Yves Domergue y Cristina Cialcieta, dos jóvenes desaparecidos en Rosario en septiembre de 1976.

Juliana Cagrandi (de saco rosa) junto a estudiantes y familiares de Yves Domergue

Escribe Lic. Juliana Cagrandi:

A 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, resulta necesario detenernos a pensar, a repensar y también a interrogarnos sobre nuestra historia reciente y su proyección en el presente.

La realidad argentina actual se presenta compleja y desafiante. Asistimos a la circulación de discursos que buscan atenuar el horror, relativizar el terrorismo de Estado y desdibujar los consensos democráticos que como sociedad nos ha costado tanto construir. Frente a este escenario, asumir una posición activa —ya sea desde el rol de docente jubilada o como ciudadana comprometida— implica sostener la palabra, promover el pensamiento crítico y construir colectivamente memoria. Esta tarea no es solo un ejercicio de responsabilidad, sino también un acto de resistencia frente al olvido y al negacionismo, o, más precisamente, frente a las formas de tergiversación de nuestra historia reciente.

En este marco, recupero una reflexión de Martín Kohan sobre la importancia de conmemorar: no se trata únicamente de recordar el pasado, sino de pensarlo desde el presente. Y este presente se traduce en hechos recientes, como la identificación de cuerpos en La Perla, producto del incansable trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense. Estos hallazgos reafirman, con evidencia científica, aquello que durante años se sostuvo: la existencia de un plan sistemático de persecución, desaparición y exterminio por parte de quienes usurparon el poder político.

A su vez, las consecuencias de la dictadura no se limitaron al plano político o institucional, sino que dejaron huellas profundas en la vida social, económica y cultural del país. La imposición de un modelo económico excluyente, la fragmentación del tejido social y la instalación de lógicas individualistas debilitaron los lazos de solidaridad y participación colectiva. En el plano cultural, el silenciamiento, la censura y el miedo condicionaron formas de pensar, de expresarse y de vincularse, efectos que, en muchos casos, aún persisten. Comprender estas marcas resulta fundamental para dimensionar el alcance del terrorismo de Estado y para fortalecer una construcción democrática basada en la memoria, la participación y el compromiso colectivo.

Este contexto nos obliga también a problematizar nociones como la libertad. Si bien se la invoca como principio rector, no siempre se traduce en la posibilidad real de participar plenamente en debates y decisiones vinculadas a derechos humanos conquistados a lo largo de décadas de lucha social. Estos derechos no fueron concedidos: fueron construidos colectivamente y requieren ser defendidos de manera permanente.

Desde este lugar, humilde pero profundamente comprometido, sostengo la necesidad de seguir construyendo memoria como práctica viva. Una memoria que nos permita avanzar hacia la verdad y consolidar la justicia, reafirmando, hoy más que nunca, la premisa colectiva del NUNCA MÁS.

Elena Tati Risso durante el acto del 24 de Marzo en Firmat en 2024

Escribe Elena Itatí Risso:

Este 24 de Marzo se cumplen 50 años el último golpe militar. Para la mayoría de los jóvenes quizás no signifique nada. Por eso me querría dirigir a esos jóvenes, para quienes esta fecha es insignificante.

Nuestra amada Patria tuvo épocas de gloria: se fabricaban tractores, barcos, aviones, automóviles. Siempre nuestros campos fértiles producían maíz, trigo, girasol, lino, sorgo…era un país prometedor. Pero para “los dueños del poder” no era rentable. Entonces surge el golpe de estado del año 1955. El país se reconstruye lentamente y en 1976 surge el otro Golpe de Estado, movido por el Ejército, los civiles y la Iglesia. Sangriento golpe que dejo más de 30.000 jóvenes muertos. Jóvenes que habían leído nuestra Constitución Nacional, donde se dice que si peligra la Patria, es lícito pelear por ella. Jóvenes que tenían resuelta su vida, en general clase media, con un futuro promisorio.

Y trataron de pelear para que se permita a nuestra patria crecer, producir, donde sea lugar para ofrecer a las generaciones futuras un sólido bienestar.

Pero los planes del “gran capital” es otro. Muy similar a lo que estamos viviendo. Destruir la mediana empresa, producir desocupación, y convertirnos en un país para pocos.

El objetivo de ese maldito golpe de estado, fue achicar el país.

Trajo destrucción y muerte

Es lógico que para los jóvenes y adolescentes de hoy, parezca algo viejo, que nada tiene que ver con nosotros. Algunos somos sobrevivientes de esa destrucción, y queremos pedirles que estudien Historia, que sepan que nuestra Patria fue grande y próspera, que los jóvenes no tenían que migrar para buscar un futuro mejor.

Nosotros habíamos soñado un país donde todos pudiesen alimentarse bien, estudiar, donde los niños y jóvenes pudiesen soñar un futuro de paz y prosperidad, donde curarse la salud sea para todos y las fuerzas del orden cuiden a la población, y todo sea paz y bienestar. Donde el campo provea alimentos y la industria mejore la vida del hombre.

El Gran Capital se encargó que eso no suceda: que unos pocos ganen mucho, muchísimo…y otros nada. Y se poblaron las calles de ciudadanos sin hogar, y los comedores suplen a la comida humeante que debe ser la comida familiar. Y estamos con un país pobre, lleno de riquezas que se llevan al exterior

Una última recomendación: ESTUDIEN HISTORIA. Sólo así desentrañarán las verdades. Y sabrán porque mataron a Chacho Peñaloza, porque San Martin se tuvo que exiliar, porque Belgrano murió pobre y olvidado, porque eliminaron a Mariano Moreno.

Sostener la Memoria, la Verdad y la Justicia es el único camino para alcanzar la verdad.

María Rosa Díaz

Escribe María Rosa Díaz:

Cosas vederes Sancho… dijo Don Quijote.

¿Cómo se atreven a querer borrar de un plumazo la lucha de un pueblo, de Madres, de Abuelas,  de compañeros, de compañeras por memoria, Verdad y Justicia?

Lo están intentando estos vientos de época en nuestro país y en el mundo, principios que creíamos ya arraigados en nuestra sociedad, puestos nuevamente en discusión por una caterva de genocidas, políticos, empresarios, intelectuales, jueces, sindicalistas, religiosos, encarnados en un Presidente que no delira, sino que representa y ejecuta acabadamente los intereses económicos, ideológicos y políticos de los que se arrogan el derecho a masacrar a  a los pueblos.

NO LO PERMITAMOS, volvamos sobre nosotros mismos y con aquellos con los que compartimos sueños de un mundo mejor, más justo, más solidario y en el que quepamos todos.

Son 30.000, ni uno menos.

30.000 compañeros y compañeras desaparecidos PRESENTES AHORA Y SIEMPRE!!!!

MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA :

Por los desaparecidos y desaparecidas en dictadura.

Por los desaparecidos y desaparecidas en democracia.

 Por los bebes apropiados que todavia siguen sin conocer su verdadera identidad.

 Por todos los familiares que siguen sin saber dónde están los restos de sus seres queridos.

A seguir luchando por la libertad y los derechos de nuestro pueblo, no permitamos que silencien nuestro reclamo de JUSTICIA.

Por Mariano Carreras

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