El grupo de voluntarias “Codo a Codo” continúa con sus jornadas de intercambio de indumentaria y calzado con el objetivo de recolectar alimentos para el Merendero Esperanza. Los encuentros se desarrollan habitualmente los viernes, de 15 a 17 horas, en la intersección de Echaguibel y Andrade, donde funciona un ropero comunitario bajo la modalidad de trueque.
“Tratamos de mantener la conducta de intercambio. La gente dona ropa, la acomodamos y la intercambiamos, dentro de las posibilidades, por alimentos no perecederos para entregarle al merendero de Isabel (Martínez)”, explicó Mirian Pereyra, integrante del grupo, en comunicación con El Correo.

El grupo funciona de manera autónoma, sin recursos externos y dependiendo exclusivamente del tiempo de sus integrantes. “Somos poquitas las que colaboramos y hacemos lo que podemos porque no tenemos recursos, no dependemos de nadie. A veces nos agarra la desesperación porque no podemos cubrir la necesidad de todo el mundo, pero tratamos de sumar nuestro granito de arena”, dijo la voluntaria.


De cara a la temporada invernal, la agrupación ya dispone de las primeras frazadas —tanto donadas como tejidas— para comenzar con las entregas. Sin embargo, Pereyra advirtió que el stock de insumos es crítico: “El proyecto de las frazadas siempre está, pero el año pasado se usó toda la lana. Hoy tenemos tejedoras pero no tenemos lanas”. Ante esta situación, planean lanzar próximamente una campaña pública para sumar voluntarios que puedan tejer o coser, además de solicitar donaciones de material.
Miriam manifestó también que necesitan que la comunidad aporte productos de limpieza y desinfección para mantener aseado el espacio donde se reúnen y trabajan.


Por Mariano Carreras






