En 2026, una pregunta se ha vuelto recurrente en las calles de Firmat: ¿Por qué se corta tanto la luz? El interrogante no es caprichoso, sino que nace del malestar de una comunidad que percibe una fragilidad en el servicio eléctrico local.
Según un relevamiento realizado por El Correo, entre marzo y lo que va de abril se han registrado al menos diez cortes de suministro no programados en distintos sectores de la ciudad.

Lo que más llama la atención —y lo que diferencia este escenario de otras crisis energéticas— es que los desperfectos están ocurriendo fuera de los periodos de temperaturas extremas, cuando el sistema no debería estar operando bajo los picos de consumo típicos del verano o el invierno profundo.
Ante esta seguidilla de incidentes, surgen interrogantes legítimos: ¿Se trata de una falta de inversión estructural o de una carencia en la planificación? ¿Es simplemente una sucesión de hechos fortuitos o el reflejo de una red que necesita renovación?

Las respuestas a estas preguntas no deberían quedar en el terreno de la especulación. Por la naturaleza del servicio y su impacto en la vida cotidiana de los vecinos y en la producción local, la situación amerita una explicación técnica y detallada por parte de las máximas autoridades de la Empresa Provincial de la Energía (EPE).
También es importante que tomen nota de estos sucesos los funcionarios provinciales responsables de monitorear el funcionamiento de la empresa estatal.


Por Mariano Carreras






