En un contexto de creciente necesidad, el Merendero Esperanza y el grupo Manos Solidarias se convierten en dos de los pilares fundamentales para cientos de familias. Mientras uno garantiza el plato de comida, el otro actúa como puente para cubrir necesidades que van desde calzado hasta medicación.


La crisis económica actual no es solo un número en las noticias; tiene rostros, nombres y una urgencia que no sabe de esperas. En nuestra comunidad, esa realidad se palpa cada día cuando las familias se acercan a los espacios de ayuda. Hoy, la solidaridad local se apoya en varios lugares, que, con modalidades distintas, persiguen un mismo fin: que a nadie le falte lo básico. Son dos de los espacios que funcionan en barrio Fredriksson y que están a cargo de personas que abren su corazón y trabajan ad honorem.

Merendero Esperanza: el desafío de alimentar a más de 200 personas

En el Merendero Esperanza (ubicado en 3 de febrero 277), el fuego se enciende de martes a jueves con una misión clara: la cena. Sin embargo, el panorama ha cambiado drásticamente. “Creció mucho la cantidad”, explicó Isabel, responsable del espacio donde hoy ofrecen la comida a más de 200 personas, incluyendo niños, jóvenes y adultos mayores que no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Cuando abrió el espacio, en 2018, asistían entre 50 y 60 chicos, tiempo después fueron 80, pero ahora, el crecimiento representa más del 200% de esa cantidad inicial.

La logística ha tenido que adaptarse. Actualmente, el merendero funciona bajo la modalidad de viandas. “Si volvemos a dar la cena en el lugar, no sabríamos qué cantidad de comida hacer”, señaló, debido a la constante llegada de nuevas familias que piden ser anotadas porque “ya no les alcanza para vivir”.

A pesar del pedido de la comunidad para que también se brinde la merienda, el equipo —que trabaja ad honorem y de corazón— debe evaluar cada paso. La pérdida de donantes clave (como quien proveía pollos) ha hecho que la necesidad de alimentos no perecederos sea hoy más crítica que nunca.

Pero vale aclarar que en el espacio de Isabel también funciona el roperito, y se reciben donaciones de todo tipo, que luego son entregadas a quienes lo necesitan.

Quienes deseen donar, pueden acercarse a 3 de febrero 277 o comunicarse a través de Facebook: Merendero Esperanzaisabel.

Manos Solidarias: el puente entre la necesidad y la donación

Por otro lado, donde antes funcionaba el merendero Corazones Gigantes (Gral. López 261), hoy late Manos Solidarias. Este grupo nació de la voluntad de quienes decidieron no bajar los brazos cuando el espacio anterior cerró. Su enfoque es la “ayuda social integral”: todo lo que sucede fuera de la cocina.

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“Somos el puente”, afirmó Liliana, quien agregó que su trabajo es quirúrgico y equitativo. Se enfocan en familias con niños o ancianos que no reciben ayuda de la Municipalidad, buscando una distribución más justa de los recursos; con el invierno cerca, la demanda de calzado, camperas y medias para los chicos que van a la escuela es la prioridad absoluta.

Pero en esto de ser un nexo, tienen pedidos de cama de dos plazas, una cocina o una mesa, y hasta gestionan medicación o pañales para los más pequeños.

Manos Solidarias se sostiene gracias a donantes anónimos y colaboradores constantes que, aun sin campañas masivas, siguen acercando útiles escolares y ropa. “Acá todo sirve”, aseguran, mientras coordinan cada entrega a través de su página de Facebook o en Gral. López 261.

Un llamado a la comunidad: ¿Cómo colaborar?

La situación es compleja: en el Merendero Esperanza las manos no dan abasto y en Manos Solidarias los pedidos de mobiliario y abrigo crecen día a día. Ambos espacios coinciden en algo: la solidaridad de los vecinos es el único motor que hoy sigue en marcha.

Para el Merendero Esperanza, se solicita urgentemente cualquier tipo de alimento no perecedero para sostener las viandas de las 200 personas que asisten cada jornada.

Para Manos Solidarias, se reciben donaciones de ropa de abrigo, calzado escolar, pañales, leche y muebles en buen estado. Pueden contactarlos a través de su Facebook oficial: Manos Solidarias.

Hoy, para ellos, todo sirve. Su prioridad siempre fue y serán los niños, y por y para ellos intensifican la labor y abren su corazón para que la realidad duela menos.

Por Estefanía Gutiérrez Petruzzi

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