Lo que comenzó a las 12 del mediodía como un tradicional almuerzo familiar, terminó ocho horas después con el patio del tío convertido en un verdadero corso de La Quebrada. El sábado 21 de febrero, la Familia Soto demostró una vez más que la sangre norteña no sabe de distancias: para ellos, cualquier asado es la excusa perfecta para honrar las raíces de sus …






