Estar aburrido es un estado cotidiano que transitan las infancias, aunque es muy difícil de habitar, para ellos y para quienes los acompañamos. Genera malestar, disconformidad y no solo atraviesa a niños y niñas, nos interpela a todos como sociedad. La respuesta consiste en rutinas llenas de estímulos, cargadas de actividades para no pasar por esa emoción. ¿Y si cambiamos el …