Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que los últimos años de la existencia de Manuel Belgrano fueron aciagos. A pesar de haberse logrado con su denuedo la Independencia de la Patria, las guerras civiles y el acoso de las fuerzas realistas en el Norte, fueron para nuestro prócer una espada de Damocles permanente. Para combatir a las Provincias del Litoral, …