Por Sabrina Galarza

Cada dos por tres salgo en El Correo. Al momento, siempre por cosas buenas. La racha continúa. Esta vez, quiero agradecer. Para que se entienda, tengo que retroceder en el tiempo, “analepsis” les diría a mis estudiantes: ya sabíamos con mi pareja Carlos que abril iba a ser un mes difícil, económicamente hablando. No solo por la mala macroeconomía, sino también por la familiar: ya que por una cuestión de sistema, Carlos este mes no iba a cobrar.

De golpe y porrazo, Carlos con mucha fiebre, dolor corporal y ya saben cómo sigue la historia… Sabrinita en su cabeza lo primero que piensa es: ¡Al hospital público!

Gente, sé que hay muchos que se quejan, que habrá cosas para mejorar (no sé cuáles), pero les digo y doy fe que tenemos un hospital increíble.

Nos atendieron unas médicas (que no paraban un segundo, porque entraba gente a cada rato) de una manera muy amable. Una de ellas me dice que se comunica con la médica clínica de turno para ver si nos derivaban a una clínica o lo internaban allí. Enseguida le comento nuestra situación y saben qué: No se diga más, dijo la doc. Se quedan acá.

Quiero aclarar que voy poco al hospital, porque prefiero dejarle el lugar a alguien que no tenga mutual, pero esta vez, lo necesitábamos nosotros, que al fin y al cabo, para eso pago impuestos y al día.

Voy al grano: nos atendieron de 10 y eso que había paro de médicos. Todos nos atendieron bien: enfermeras/os, médicas, camilleros, hasta el personal de seguridad que hicieron cumplir las reglas como corresponde. ¿Saben lo que vi en los días que viví allí, al lado de mi compañero de vida? Vi gente alegre trabajando (y eso que algunos estaban luchando por mejores condiciones laborales) Vi una institución que hizo lo que tenía que hacer. Por todo eso y por el magnífico trato, quiero agradecer a todo el personal que atendió “al grandote con dengue”, ¡hasta la cocinera un mil! ¡Qué rica comida que le servían a Carlos! (Bueno, pues sí, le probé lo que comía, pero apenitas).

Para cerrar, quiero exhortar a todo el que lea esto, que no se deje llevar por la desinformación, que lo público es sumamente necesario y en todo caso, si hay cosas que no gustan, los invito a participar de las instituciones que siempre les viene bien una mano y además, cuanta más gente participe de ellas, más transparentes se vuelven.

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