Desde muy pequeño, Adan y los caballos tienen un vínculo especial. Sus abuelos fueron quienes plantaron la semilla, le enseñaron a cuidarlos, a quererlos. Sus padres también hicieron y hacen su parte, acompañándolo desde el primer momento, y respaldando sus anhelos, sus sueños, que lo llevaron a dejar Firmat hace aproximadamente cuatro años para radicarse en Buenos Aires y dedicarse de lleno a su carrera de jockey.
A sus 20 años, el joven deportista firmatense compite en Buenos Aires donde se afianza y sueña con seguir creciendo en la actividad: “Tengo muchos objetivos, pero lo primero que deseo es poder ganar las ocho carreras que me faltan para poder correr en el Hipódromo de San Isidro”.

Cabe resaltar que Damelia ya tiene dos carreras ganadas en el circuito, transitando su etapa de jockey aprendiz, donde los jinetes deben ir cumpliendo determinados requisitos para poder escalar, entre ellas una cierta cantidad de victorias, para poder convertirse en jockey profesional.
En ese camino, Adan no ocultó su máximo deseo a El Correo: “Lo que más quiero es correr un clásico, una carrera de grupo uno, con los mejores caballos del país y del mundo, uno aspira a eso, voy a seguir luchando por mis sueños”.

“Por lo pronto, me encuentro trabajando en ello, como todos los días, con humildad y sacrificio, siempre agradecido a mi familia, a esta actividad que la llevo en el corazón como mi amor hacia los caballos, que son muy especiales y una gran parte de mi vida”, declaró.
Sus inicios
Según sus palabras, todo comenzó desde niño. Adan contó que su abuelo y su papá cuidaban caballos. Con su primer petiso, fue aprendiendo hasta llegar a la adolescencia donde empezó a competir con un caballo que era de su papá.
“Mi papá empezó a cuidar un caballo, que con él empezamos a correr. Ganamos cinco carreras, a mis 16 años, y ahí tuve la posibilidad de empezar a crecer e ir a correr a distintos lugares, sobre todo en la provincia de Córdoba”, contó a El Correo.

“Después, los primeros pasos para empezar a correr de manera profesional fueron cuando me dieron la patente para participar en el Hipódromo de Rosario, donde gané varias carreras, y de ahí, dar el salto para venirme acá a Buenos Aires”, relató Adan.

“Hace cuatro años que estoy viviendo acá, me vine a los 17 años, hoy tengo 20 años, ya para cumplir 21. Actualmente, estoy corriendo profesionalmente en Palermo, ya llevamos dos carreras ganadas, entre todas las competencias, ya profesionalmente y oficiales llevo 22 carreras”, detalló, de manera breve un poco sobre su camino en el mundo jockey.
Su abuela, una fuente de inspiración
A lo largo de la conversación, Adan mostró constantemente palabras de agradecimiento a toda su familia. También se hizo eco puntualmente de su abuela, quien, según sus palabras, siempre lo motivó a ir por sus sueños.

“La verdad que la que siempre me motivó fue mi abuela, que ahora no está. Ella me decía que un día iba a estar acá en Buenos Aires brillando con los corredores más importantes del país. A mí siempre me ayudaron mucho sus palabras”, sostuvo.
Un amor inigualable
En último lugar, Adan habló sobre su vínculo con los animales, a quien constantemente se refirió con amor incondicional. “La relación con los caballos, la verdad que es algo que no tiene precio. Los llevo en el corazón y en el alma toda la vida”, expresó, en la continuidad de la conversación con El Correo.

“Es increíble, pero si te levantás mal, ellos lo saben. Te cambian el día. No tengo palabras para definir el cariño que uno les tiene. Es muy lindo estar con los caballos todos los días y la verdad que a mí me hace muy bien”, resaltó.
“Cuando me pongo a pensar y mirar hacia atrás, en todo lo vivido, ellos son una parte vital de mis logros, para mí son todo en mi vida”, cerró.

Por Manuel Carreras





