Cuando Amadeo examinaba con la lupa una antigua moneda de oro, sonó el teléfono. Ignoró la llamada, no le agradaban las interrupciones mientras trabajaba. Pasados unos segundos, volvió a sonar. Miró el aparato con disgusto y finalmente atendió. ―Hay algo que quiero comentarte: Benito estuvo en la cárcel un par de semanas. Pactó su libertad a cambio de denunciar a …






