Diciembre siempre llega con esa mezcla rara: un pie en el gimnasio, el otro en la mesa larga de la familia; un brindis, una despedida, una graduación, Navidad, Año Nuevo… y otra vez un brindis.
Y cada año escucho la misma frase: “Profe, ya fue… este mes es un desastre, en enero vuelvo.” Y yo siempre pienso lo mismo: no, diciembre no está perdido. Al contrario: es el mejor mes para entrenar de otro modo.

Hoy, en esta nota para el Correo de Firmat, quiero compartirte una mirada más humana del entrenamiento en estas semanas de caos her-mo-so. No desde el “tenés que…”, sino desde el “probá esto, te va a hacer bien”.
1 Primero lo primero: comé sin culpa
Te lo digo como profe y como persona: la culpa gasta más energía que cualquier pan dulce. Diciembre invita a comer rico, compartir, brindar, repetir el plato. Y está perfecto. No hace falta que cuides cada de- talle como si se viniera un examen de nutrición.

Hay evidencia que muestra que las personas que disfrutan lo que comen, sin estresarse, tienen menos atracones, me- nos ansiedad y mejor relación con la comida. ¿Conclusión? Disfrutá. En serio.
No estás rompiendo nada. No estás retrocediendo. Estás viviendo.

2. Entrenar en diciembre no es sufrir: es regular tu energía
Algo que se sabe, y cualquiera lo siente en el cuerpo, es que movernos regula el estrés, mejora el sueño y ordena un poco el barullo mental.
Y si hay un mes donde necesitamos eso… es éste. Pero ojo: no entrenes para “compensar” lo que comés, entrená para sentirte mejor.

Ese cambio de enfoque te acomoda todo.
Si un día podés meter un entrenamiento fuerte, buenísimo. Si al otro día solo te da para una caminata, también sirve. Si te invitan a un partido con amigos, ya entrenaste sin darte cuenta.
La clave de diciembre es esta palabra: equilibrio. Ni dejar todo, ni obsesionarte.
3. No abandones: ajustá
Este es el error más común: “Ya está, este mes no cuenta, vuelvo en enero.”
Eso es como decirle al cuerpo: “Nos vemos el año que viene, suerte con todo lo que queda.”
La ciencia es clarita: perdemos fuerza y condición más rápido de lo que creemos cuando dejamos de movernos por completo. Pero mantenerlas… es mucho más fácil de lo que parece.
Con dos o tres estímulos semanales —cortos, simples, variados— mantenés la base sin problema. No hace falta romperte. Hace falta sostenerte.

4. ¿Qué entrenamientos sirven para este mes?
Acá te dejo ideas simples, todas válidas, mezclables, y adaptables a tu vida en Firmat, Rosario, Kuala Lumpur o donde andes:
✔ Fuerza
•Empujes, tracciones, dominantes de cadera y dominantes de rodilla, rotaciones.
•La fuerza es la reina: mantiene tu metabolismo, cuida tus articulaciones y te deja dormir mejor.
✔ Circuitos cortos
•Sube la energía, baja la “cabeza cargada”, no requiere gimnasio.
✔ Caminatas
•El movimiento más subestimado del mundo. Sirve para todo: bajar estrés, mejorar digestión, dormir mejor, regular ansiedad.
✔ Partidos con amigos
•Fútbol, vóley, básquet, lo que aparezca. Entrenás sin pensarlo y encima te reís.
✔ Bicicleta
•Perfecta para este calorcito si salís temprano o tarde. Te despeja y te saca de la rutina. Lo importante no es el “perfecto plan”: es hacer algo y hacerlo con ganas, no por obligación.
5. ¿Y el descanso? También se entrena
Dormir en diciembre es difícil: calor, horarios raros, ruido, brindis. Pero podés mejorar un 30% solo con dos o tres ajustes: •Bajá pantallas 30 minutos antes de acostarte. •No te vayas a dormir después de una cena enorme sin al menos caminar un poco. •Hidratate más que lo normal. •Si podés, siestita corta (pero corte: 20 min).
El descanso no es un lujo: es parte del entrenamiento.
6. El verdadero objetivo de diciembre
No es bajar de peso.
No es mejorar marcas.
No es “portarse bien”.
El verdadero objetivo es llegar a enero sintiéndote vos, sin la sensación de que abandonaste todo lo que venías construyendo. Y eso se logra así: •Comiendo lo que te gusta, sin culpa. •Entrenando para estar mejor, no para pagar culpas. •Moviéndote de manera flexible. •Sosteniendo pequeñas rutinas que te ordenan. •Descansando lo que puedas.
•Disfrutando de los tuyos.
Porque diciembre no es un enemigo del entrenamiento, es un mes distinto, sí. Pe-ro también es un mes que te puede devolver algo muy valioso: tu equilibrio.
7. Te dejo un consejo final
No seas tan duro con vos. La vida no se vive en temporadas “perfectas”. Se vive así, entre idas, vueltas, brindis, entrenamientos, mesas llenas, risas, abrazos y algún pan dulce de más.
Por eso, te invito a moverte. Disfrutá. Descansá. No esperes al año que viene para cuidarte: cuidate hoy, a tu manera.
Nos vemos adentro… o afuera caminando, o jugando un partido, pero moviéndonos. Porque tu mejor versión tam- bién aparece en diciembre.

Por Juan Andrés García
(Profesor Nacional de Educación Física)





