Hace unos ocho años, un grupo de adolescentes empezó a compartir una pasión artística: la música urbana. Como la mayoría eran de barrio Carlos Casado, les decían los pibes del BCC. Las ganas de crecer y consolidar su música los llevo a juntar peso tras peso para comprar equipos y levantar un espacio propio. Como todos conocían el oficio de …






